¿Demagogia? en estado puro
Hace un tiempo vi en televisión a la orgullosísima portavoz de una empresa de electrodomésticos. Dijo que han invertido cerca de seis millones de euros y mucho esfuerzo en crear… ¿una vacuna? Nooooo, caray: ¡una máquina que plancha ropa! O sea, es como una nevera, la abres, cuelgas la ropita que quieres planchar, esperas tranquilamente unos minutos y ¡voilà!
Que me llamen lo que quieran (algunos, demagoga)…¿De verdad a nadie se le cae la cara de vergüenza al ver semejante noticia (y ya no digamos nada, decirla) y quedarse tan ancho? ¿De verdad que es demagogia pensar, sentir y decir que es una mierda invertir tanto y tanto dinero en algo que no contribuye, ni de lejos, desde ningún ángulo que uno lo mire, a paliar, por ejemplo, el hambre en el mundo? ¿De verdad, alguien me jura por Snoopy, que tanto esfuerzo y dinero ha ido a mejorar en algo, un poquito, este mundo para los que de veras lo necesitan?
(Perdón por este arranque, aquí sigo. En mi manía –gracias, papá- por averiguar y comprobar el significado de las palabras, leo que demagogia es una práctica política, o “degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”… Pues no, entonces lo que acabo de decir no es demagogia, ya que no soy política, ni ansío el poder. Es solamente sentido común).
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