Nuevas ideas, para nuevas empresas
La amiga de una amiga (juro que no soy yo) tiene un amigo sexual. Para las/los no iniciadas, se resume en una persona con la que te llevas bien, que te gusta y con la que intercambias cariñitos de vez en cuando, sin compromisos.
Bien, este que nos ocupa es un auténtico chollo. No sólo es mayor que ella y, por tanto, más maduro y con menos complicaciones, sino que tiene una economía tan saneada que le permite invitar a esta amiga-de-amiga a avión, vacaciones en lugares paradisíacos... Para añadirle más enjundia a la cosa, el señor es educado, atento y un maravilloso gourmet.
Por lo poco que sé, creo que todas las mujeres deberíamos tener uno y, a ser posible, de estas características. Claro, el problema es que no siempre se puede disponer del tiempo (porque del dinero no hay que preocuparse) suficiente para aceptar estas divinas invitaciones. Así que se me ha ocurrido que las empresas deberían impulsar un permiso especial, al que podríamos llamar "permiso Pepe" (por escoger un nombre tan común que nadie se sienta aludido). Sería una licencia que beneficiaría, no sólo a la afortunada en cuestión, sino también a la empresa.
¿O qué? ¿Acaso una mujer que, durante unos días, es consentida, mimada, amada; que bebe buen vino y come delicias varias, en paisajes distintos al propio, no rendiría una barbaridad a su vuelta al trabajo?
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Michela -