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Mariácora

Diario de una expatriada (I)

Para alguien nacida en 1968, criada, sobre todo socialmente, en la idea de que palabras como patria o bandera, o defensa de dichos símbolos, está estrechamente relacionado con lo “facha”, la dictadura de Franco, etc, etc., no tenía más remedio que buscar, por primera vez en mis 38 años de vida, también la palabra patria en el diccionario: “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por motivos jurídicos, históricos y afectivos”. (Como segunda acepción dice “Lugar, ciudad o país donde se ha nacido”… ¿O sea, sirve sentir la casa o el hospital como patria? Interesante…)

Pues bien sí, soy una expatriada. Nací en Valencia, España, hace el tiempo que ya he dicho, y ahora vivo en Brasil. Como muchas, muchísimas, personas en este mundo, las habichuelas en estos momentos se están cociendo en este país del sur de América (otro día hablo del tamaño de estas tierras…). El “habichuelero” mayor, a fecha de hoy, es mi parejao. Yo soy, según mi visado, una mera acompañante. Es decir que soy una expatriada de rebote, porque el trabajo se lo propusieron a él y yo le seguí. Como en los boleros.

En realidad, soy expatriada por doble partida. Viví en México un tiempo no muy largo, pero lo suficiente como para tener lazos afectivos, jurídicos e históricos (en mi modesta y corta historia), así que eso cuenta. No hay nada como ser expatriada un tiempo, es una lección de vida en un solo fascículo. Pero creo, sinceramente, que todo el mundo debería ser expatriado un tiempecito… Nos iría mejor a todos.

La vida de una expatriada, de las de rebote, y por supuesto de las privilegiadas, económicamente hablando, es más tranquila que la del o de la que sale a buscar las habichuelas (sí, lo sé, la mayoría son hombres y las que acompañamos somos las mujeres, pero es algo que me fastidia un poco y que trataré en otro momento). Por lo menos no tienes la presión de un horario laboral, sólo aquel que tú misma te buscas para no subirte por las paredes, ni los “daños colaterales” que se sufren yendo a trabajar a un país y a una cultura que no es la tuya. Ejem.

A veces, de tan tranquila, esta vida es desesperante. Por eso, necesitas buscar actividades que te hagan olvidar aquel trabajo que dejaste, esas amigas que siguen reuniéndose, pero sin ti, y el paso del tiempo, inexorable, que nos pone a las mujeres un enorme cartel en los hombros que dice: “En serio: Mujer de 40 busca trabajo…” 

1 comentario

Enrique -

Uno de los graves errores de la izquierda española (algún día lo pagaremos como pais) es tener identificadas las palabras España, patria y patriota, como franquista, fascista o simplemente "facha".
Quisiera yo saber si Euskadi, Cataluña, nacionalista valenciano o gallego, es en consecuencia algo distinto de "facha" ?????