Mi carrera de la vida (I)
Muchas veces me he preguntado por qué se llama Curriculum Vitae, y no Laborae. O por qué no se pide realmente información sobre la vida de la persona en cuestión; muchas veces aporta más información y, si la persona que busca alguien a quien emplear es inteligente, encontrará en ella más valor, o un valor añadido a la meramente laboral o académica.
Según la Real Academia de la Lengua, Curriculum Vitae es una lución latina que se traduce como "carrera de la vida"... O sea, que todas las personas somos lincenciadas... Aunque luego define el CV como "Relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona". Pero eso no es la vida... O no toda la vida... ¿O sí?
En mi carrera de la vida...
He visto muchas, muchas, películas antiguas sentada en las rodillas de mi padre. Aun hoy conozco los nombres de actores y actrices de los años 40, 50...
Aprendí que había chicas que tenían hijos sin estar casadas y que su familia, y mucha gente las rechazaba por ello, cuando tenía aproximadamente unos ocho años. Estábamos a punto de empezar a comer (arroz al horno, me acuerdo perfectamente), cuando llamaron a la puerta. Una amiga de mi madre y vecina habló con ella unos minutos. Mi madre volvió. Nos hizo unos bocadillos, habló con mi padre. Cogió la cazuela, la envolvió en una bolsa. En otra, metió leche, pan, no sé cuantas cosas más y salió de casa. Luego me enteré de la historia: Una chica soltera había dado a luz hacía dos días, vivía sola, enfrente de nuestro edificio, con su bebé; en un piso en condiciones pésimas. Su familia no quería saber nada de ella. No tenía para comer, estaba famélica, sin dinero... Mi madre y su amiga esuvieron cuidando de ella... No sé cómo acabó aquella historia.
Tuve "un chico que me gustó y que nunca lo supo", en el pueblo donde veraneaba con mi familia. Inventé un nombre en clave con una amiga, para referirnos a él. Aún me acuerdo (yo tenía unos 12 años). Su familia tenía una droguería en el pueblo y él a veces ayudaba... Nunca fui tan servicial con mi madre a la hora de ir a comprar jabón, lejía, detergente....Cualquier excusa era poca!
Escribí cartas de amor. ¿Las primeras? A mi primer amor, claro. Que también fue el que me dio mi primer beso, viendo una película en el cine. Aún no sé si realmente fui correspondida en mis sentimientos (en el beso sí, vaya que sí), o fue una especie de beso "ONG"...jajaja. Pero lo disfruté mucho.
Gané un concurso de baile, cuando tenía unos quince años. Me encantaba bailar. Y no, no lo hacía mal. Y creo que sigo sin hacerlo mal. Sólo que ya no practico tanto.
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