Blogia
Mariácora

Queridos Reyes Magos

Estoy en la cama, como hace unos cuantos años ya, pero es una noche muy diferente. Estoy bebiendo una copa de vino. La tercera. No es un vaso de leche caliente. No estoy nerviosa, como antaño, ni ansío dormirme lo antes posible. Ni deseo encarecidamente que llegue mañana por la mañana para despertar a mis hermanos pequeños y abrir, juntos, los regalos. Ni siquiera he quedado esta noche con mi hermano Enrique, como otras noches de Reyes, para esperaros juntos, despiertos, y pillaros con las manos en la masa. Ni hemos dejado agua, ni dulces, para que os repusieráis del largo camino...; ni hierba para los camellos. Esta noche no aguardaré, en silencio, en mi cama, tratando de escuchar el mínimo ruido. Ni me levantaré, caminando con mis pies descalzos por el largo pasillo, para comprobar si alguna ventana está abierta.

Os pediría muchas cosas. Pero ¿para qué? 

Buenas noches

0 comentarios