Blogia
Mariácora

Te extraño

Hoy, desde el otro lado del océano, me ha llegado un mensaje de alguien a quien quiero mucho. Y me dice que me extraña. 

El escudo en el que, la mayor parte del tiempo, me parapeto, se ha roto. Se ha resquebrajado como si fuera mantequilla y los ojos se me han llenado de lágrimas. La piel, mi piel, se ha vuelto tan sensible como si caminaran por ella millones de  hormiguitas. Los recuerdos se han agolpado, luchando unos contra otros, por robarse un protagonismo imposible, porque imposible es colocar unos por encima o por delante de otros. He tenido unas tremendas ganas, tan tremendas como imposibles, de abrazarme a esa persona. Por dejarme abrazar por ella. Por sentarme, como hacíamos, y compartir un café, o una margarita de jamaica. 

Dos palabras. Y de pronto esa especie de costra, fabricada para que los recuerdos tan intensos, para que experiencias y momentos tan tremendamente intensos que he vivido no lleguen a doler en determinados momentos, desaparece.

Gracias. Yo también te extraño.

0 comentarios