Con dos cojon...
Es lo que tiene ser un alma sensible, una idealista, una soñadora, una piscis, en resumidas cuentas: que tienes que disimular, no te queda más remedio. Después de aguantar risitas ("ésta va a llorar otra vez...", broncas ("¡tienes que despertar, ser realista!") y alguna que otra palmadita en la espalda, no tienes más salida que endurecerte, un poco por dentro, lo que puedas, sin agobios, y un mucho por fuera.
¿Que llega la Navidad? jejeje, jijiji, qué chulas son las fiestas...cuando no soportas los centros comerciales, ni doscientas cincuenta y tres mil personas dándote codazos y bolsazos, todos imbuidos de un espíritu netamente consumista...digo, navideño.
¿Que es Nochevieja? Coño, no te puedes poner a pensar en los males del planeta, en el deplorable estado de nuestro medio ambiente; ni dejar escapar tu rabia por ese número incierto de mujeres que son golpeadas por ¡ser mujeres!; ni, por supuesto, hablar de esa ingente cantidad de niños y niñas muriendo de hambre ("¡hay que ver lo pesada que eres, no puedes arreglar el mundo!"), o viviendo, pero siendo violados, maltratados, explotados... Y que ni se te ocurra dejar escapar esa lagrimita que se empeña en pasar el rato en la esquinita de tu ojo!!! Hay que ser fuerte, tener templanza ("¿qué solucionas llorando?"), celebrar, o no, que llega un nuevo año; mandarle a la familia y a los amigos algún tipo de recordatorio de que los quieres. Y tomarte las uvas, o saltar doce olas en Copacabana. Eso sí, con dos cojones.
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